
Mensaje del Rector al Consejo Universitario
Antigua Escuela de Medicina
Sesión Ordinaria del Consejo Universitario
9 de diciembre de 2010
En
los últimos meses la Universidad ha celebrado dignamente
sus primeros cien años de existencia en su carácter
de Universidad Nacional. Con diversos actos solemnes, eventos
y actividades académicas, hemos conmemorado nuestra trayectoria
centenaria. Al tiempo que hemos festejado, también hemos
refrendado nuestro compromiso con el conocimiento y con la sociedad
mexicana, con sus anhelos, aspiraciones y necesidades.
La conmemoración
ha permitido apreciar el alto grado de reconocimiento y aceptación
que muy diversos sectores de la sociedad sienten hacia la Universidad.
Hemos recibido numerosas muestras de afecto de parte de ciudadanos
y familias; de organizaciones de la sociedad civil y empresariales;
de instituciones académicas del país y del extranjero;
de congresos y gobiernos de entidades federativas, al igual
que de los poderes de la república.
El reconocimiento
social y académico que la UNAM tiene hoy día,
se debe a que muchas generaciones de universitarios han estado
a la altura de los retos que les tocó vivir y han cumplido
con las necesidades del país y con las tareas académicas,
científicas y culturales que se les asignaron. Por su
apego a los valores de la academia; por su compromiso con el
saber, con sus alumnos y la sociedad; por sus aportaciones al
proceso de modernización nacional; y por constituir uno
de los principales factores para la movilidad social de los
mexicanos, la Universidad Nacional ha sido justamente reconocida.
Ahora nos
toca ver hacia adelante. Estamos orgullosos de nuestros logros
y nuestro pasado, pero sabemos que si queremos tener un papel
relevante en el futuro del país, debemos anticiparnos
a las necesidades de la sociedad y a las propias. Es claro que
la Universidad es un organismo dinámico, siempre en cambio,
siempre en evolución. Esa es la naturaleza del conocimiento
donde no existen verdades absolutas ni destinos inalterables,
esa también la que caracteriza a nuestra universidad.
A pesar
de los cambios que de manera cotidiana experimentamos, hay que
reconocer que en plena sociedad de la información y el
conocimiento, todo parece acontecer más rápido.
Por ello y para no rezagarnos, los universitarios tenemos la
obligación de estar atentos a los cambios del entorno
nacional e internacional y acelerar nuestros procesos de actualización.
Por diversos
medios, los universitarios, muchos, hemos insistido en la necesidad
que tiene el país de redefinir el rumbo por el que ha
sido conducido. Lo hemos hecho porque estamos convencidos que
los esquemas, modelos y políticas que se han seguido
ya no resuelven el rezago que tenemos frente a los países
desarrollados y también frente a aquellos que han reformado
sus proyectos nacionales.
Los países
que hoy tienen mejores niveles productivos y de vida han construido
su progreso a partir de la educación, la ciencia y la
cultura; lo han hecho, con base en el desarrollo tecnológico
y la innovación, con el apoyo de las artes y las humanidades.
El conocimiento se ha convertido en el principal factor de la
producción y los servicios. Para contribuir al cambio
del país, los universitarios también tenemos que
ponernos al día para seguir siendo una de las mejores
comunidades académicas del mundo iberoamericano.
Sabemos
que efectuar los cambios que se requieren en nuestra institución
no es tarea sencilla. Cuesta trabajo procesar modificaciones
de índole general, en buena parte por nuestra complejidad
institucional, pero también por nuestra apreciada e irrenunciable
pluralidad.
Sin embargo,
esta sesión da cuenta del inicio de un proceso que, si
somos capaces de llevarlo a buen término, fortalecerá
aún más a la Universidad Nacional. En esta sesión
conoceremos el informe de las comisiones del Consejo que recibieron
la encomienda de analizar la integración de este órgano
colegiado y de proponer al pleno los ajustes que resulten pertinentes.
De igual manera, se recibirá el producto del trabajo
de más de un centenar de universitarios que, integrados
en un claustro del personal académico, y después
de seis años de trabajo intenso, entregan sus resultados
para la consideración, análisis y determinación
del Consejo Universitario. A todos los universitarios que han
participado en la tarea, nuestro más sincero agradecimiento.
Con la confianza
en que la participación activa y propositiva de la comunidad
nos guiará para ponernos de acuerdo, de igual manera
en las próximas semanas la Rectoría a mi cargo
propondrá a las comisiones correspondientes algunos cambios
en nuestra legislación para fortalecer y renovar nuestra
vida institucional. Las primeras iniciativas ya se han hecho
llegar a las instancias correspondientes.
Quiero que
desde ahora todos ustedes tengan plena certeza en que no se
impulsará, en que yo no impulsaré, ninguna acción
que divida o polarice a nuestra comunidad, ningún cambio
que no cuente con el consenso necesario, ninguna transformación
que limite los derechos de los universitarios, ninguna iniciativa
que nos regrese a etapas ya superadas. Reitero, no se impulsaran
cambios que sean regresivos, nada que dificulte el ingreso y
la permanencia de los alumnos y menos, mucho menos, la culminación
de sus estudios.
Las propuestas
tendrán que ver hacia adelante, proyectar a la universidad
en el nuevo siglo, fortalecer nuestra vida colegiada, hacer
más representativos a los órganos de autoridad,
reafirmar la preeminencia de la academia, impulsar la presencia
nacional e internacional de la Universidad de México,
dar mayor transparencia a los procesos de gestión y administración.
Tendrán que responder de mejor manera a las necesidades
de la sociedad, ampliar la oferta educativa y flexibilizar el
trabajo académico. Serán propuestas en suma, que
fortalezcan nuestros procesos de docencia, investigación
y difusión de todas las expresiones de la cultura, propuestas
para que la Universidad siga sirviendo de la mejor manera posible
a la sociedad mexicana en la consecución de su tránsito
hacia la sociedad del conocimiento y en su paso hacia un país
más justo e igualitario.
Recientemente
dimos los primeros pasos para establecer una nueva Unidad de
Estudios Superiores en la ciudad de León, Guanajuato.
El proyecto está avanzado y pronto se hará llegar
a la consideración del Consejo Universitario. Con esta
acción la Universidad hace un esfuerzo más por
ampliar la cobertura de la educación superior, por dar
cabida a un mayor número de jóvenes en carreras
novedosas que respondan a los nuevos requerimientos de nuestra
sociedad.
Señoras
y señores consejeros:
Como lo
señalé al inicio de esta intervención,
creo con toda convicción que nuestra casa de estudios
pasa por un momento extraordinario. Nada que cambie ese estado
de cosas, vale la pena. Por ello, en el Consejo Universitario
debe trabajarse con más sensibilidad que nunca, con más
unidad que nunca. Todo lo que se acuerde debe fortalecer esa
unidad y beneficiar a nuestra comunidad académica. Estoy
seguro de que, con el trabajo de todos ustedes, podemos entregar
muy buenas cuentas.
Tengo muy
clara la dimensión de la tarea y su complejidad. Entiendo
bien los tiempos que nos ha tocado vivir. Reconozco que 2011
será un año complicado en el escenario nacional
y también en el universitario. De cualquier forma, no
debemos rehuir nuestra responsabilidad. En la tarea el Consejo
contará con todo el apoyo del rector y sus colaboradores.
De mi parte
empeño, frente a ustedes, toda mi entrega y expreso un
compromiso: mantener la unidad de la institución con
respeto a su pluralidad. Hacerlo sin confundir la tarea, sin
equivocar el rumbo, sin perder de vista que cuando acepté
la más honrosa encomienda que yo he recibido, entendí
que la UNAM está por encima de cualquier pretensión
personal, por legítima que sea, y que nadie tiene derecho
a sacar ventaja de la Universidad, aún menos el rector.
Espero que mi conducta en los próximos meses les muestre
la congruencia que se demanda.
"Por mi raza hablará el espíritu"
-o0o-
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